Cash the dog en Helen's digest blog by Elena PalomoEntono el mea culpa ante el completo abandono del blog durante este último año. Muchos cambios llegaron a mi vida en este último periodo y quién me lo iba a decir a mi… Algunos me han llevado a la mayor felicidad que nunca hubiera podido imaginar. Otros, algunos más, han puesto patas arriba el «status quo» y me han replantear mi vida y futuro casi a diario..

La vida es esto, dicen… La vida es un constante devenir de situaciones en las que tu forma de afrontarlas determina el peso y calado de las mismas, dicen… Y después de un año de cambios constantes y transformaciones de mi propia vida como si del trailer de una película se tratara, me encuentro en un momento de incertidumbre en el que vivo algo más alerta pero sin duda alguna, mucho más feliz.

Sí, a pesar de las cosas que me ha tocado vivir en este 2021, creo que nada es peor a la situación angustiosa de vivir haciendo algo que no se valora, estando en lugares donde no te quieren e intentando motivarte cada día ante algo que sabes que tiene los días contados.

Lo que no esperaba de este año y de ninguno, es tener que ver a mi padre con un cáncer, ver a personas entrar y salir de mi vida con tanta rapidez que no eres capaz de digerirlo ni de hacer un luto, dejando en el camino rasguños y, en algunos casos, daños que uno no sabe cuantificar hasta pasado un tiempo.

Pero también puedo dar mil gracias por un año lleno de vida, de cambios a mejor, de dejar atrás viejas formas de hacer las cosas, de transformaciones personales grandes, de llegada de almas bonitas y sanas, de reunirme con la gente más maravillosa de mi vida y celebrar un cumpleaños inolvidable, de vivir cómo mi cachorro (que adopté a finales de 2020) crece y mejora y se vuelve un perrito más seguro de si mismo.

Y es que este año es sin duda el año de Cash. El año en el que ese perrito precioso que llegó a mi vida en 2020 me ha hecho entender que hay un caudal infinito de amor que cada día va a más y que no se achica ante nada, que es posible vivir una conexión así en la vida. Quizá parezca imposible y más entre humanos pero existe y es tan real y maravilloso que lo trasforma todo. Hace de tu vida un regalo diario que se debe disfrutar sí o sí. Creo que no hay nada que describa mejor lo que siento cada día cuando esa naricita fría y esa lengüita me dan los buenos días.

Si algo tiene 2021 es que es el año de «limpieza general» por excelencia. El año en el que todo lo que no está alineado contigo, directamente se va. Y además de las maneras más tajantes e inesperadas posibles. Cuando uno está recuperándose de una hostia, le llega otra más fuerte. Pero lejos de parecer esto un sufrimiento constante, creo que lo he entendido y asimilado, como un devenir de hechos que tenían que ocurrir para que yo me moviera de donde estaba (que como comentaba al principio, era una jaula de oro).

Vuelvo por aquí, esta vez para quedarme… Al menos por ahora.

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