Seguro que conoces esa sensación tan increíble de creer haberlo escuchado ya todo, convencido de que no encontrarás algo bello y que te sorprenda la vida y te regale algo tan especial que no puedes dejar de pensarlo, enseñarlo a tus amigos, etc. Pues eso es un poco lo que me pasó con Andrew Bird y su música.

Andrew Bird en Helen's Digest

Este hombre tan interesante e impresionante, lleva más de media vida ofreciendo su arte al mundo bajo diversos nombres. Comenzó en los fértiles 90 como violinista de los ‘Squirrel Nut Zippers’, una agrupación de jazz que reinterpretaba el sonido clásico del swing de la década del 30.

En 1992 lanza su álbum presentación titulado ‘Music of hair’, que mezclaba estilos como el blues, el jazz y el folk. Este disco es una auténtica delicia de principio a final para los amantes del sonido folkie con cuerda. Para alguien como yo que toca el violín es auténtico porno para los oídos.

Además de su carrera como solista, formó la agrupación Andrew Bird’s Bowls of Fire con los que grabó ‘Thrills’, ‘Swimming hour’ y ‘Oh! the Grandeur’,  y sin duda se encaminó por una música más cabaré y swing aunque comenzó a explorar con sonidos, de una forma que posteriormente serían su marca personal. Su estilo más personal y del que aún seguimos bebiendo se comenzó a hacer más evidente en 2003 con ‘The Weather Systems’, un disco enfocado hacia la música independiente.

Desde ese momento, este caballero con un talento inacabable, ha producido innumerables trabajos que se pueden encontrar al completo en Spotify. Para que esto no parezca una bio del artista, destaco ‘I Want to see Pulaski at Night’ y el último trabajo ‘My Finest work yet’, que como su propio nombre indica, es la consolidación del estilo más Andrew Bird.

Amo su talento, su voz, su absoluta facilidad para tocar cualquier instrumento y hacerlo suyo. Es una persona especial, crea atmósferas únicas y las adorna con letras increíbles y no puedes dejar de escucharle y verle crear más y más música.

Y por si esto fuera poco, encima nos deleita casi a diario con vídeos en Instagram TV tocando 876586 instrumentos, creando toda la música de la que es capaz el solo que es TODA y literalmente te explota la cabeza con cada vídeo porque te engancha y no puedes parar de verlo.

Os dejo por aquí una lista con algunas de mis favoritas, aunque su trabajo es tan extenso que es imposible reducirlo a tan pocas canciones. Además, os recomiendo pasar por su canal en Instagram, porque no ver a este prodigio con patas casi a diario es estar perdiéndose mucho arte.

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