Cuando comencé este blog establecí como premisa, que todo lo que en él recomendara o contara, debería provocar algo en el lector. No hablo de un terremoto emocional pero si un leve seísmo. Creo que al menos a nivel musical, he empezado fuerte y Patrick Watson está en esa categoría de ‘cosas que no dejarás de escuchar a partir de este momento’.

Patrick Watson in Helen's Digest

Muchas veces sobra cualquier definición de la obra de un músico, porque el propio sonido la define. Patrick es único y eso se paladea con solo escuchar unos segundos de cualquiera de sus canciones. Con esa cara tan de colgado, con esa genialidad tan innata y natural.

Su voz, su sensibilidad y los paisajes sonoros que evoca, son absolutamente deliciosos y especiales. Uno no puede escapar de esos sonidos cuando los ha escuchado alguna vez. Algo que te despega de lo terrenal de una manera tan bestia, tan abrumadora, no puede ser algo corriente, algo que pasa desapercibido.

Sé que me pongo intensísima al hablar de ciertos artistas, pero es que si hay algo intenso para bien es la música de este señor.

Salvando muchísimo las distancias, me recuerda en su primer disco allá por 2003 a un Jeff Buckley más asentado. Supongo que algunas veces queremos que un artista no haya muerto y queremos ver reminiscencias de su imagen en otros genios. Patrick ha sido referenciado como una herencia de este y otros artistas pero creo que es uno de los sonidos más únicos y especiales de las últimas dos décadas.

Os podría contar toda su discografía pero creo que es algo que se puede consultar en wikipedia y en otros lugares en internet. Prefiero explicar lo que a mi personalmente me hace sentir su música, que no es poco. Adoro la instrumentación de todos y cada uno de sus temas en los que siempre está presente un piano, cuerda, guitarras de todos los colores y mil y un efectos que utiliza con la más profunda creatividad.

Si hay alguien que experimenta a nivel sonoro para crear paisajes fantásticos, ese es Patrick. Recordándome a todo lo bueno de Gary Jules, todo lo grandioso de Jeff, todo lo enorme de tantos y a la vez tan único como él mismo. Hasta Moby tendría una erección con semejantes experimentos sonoros. Porque pocas veces me he quedado tan atrapada en la música de alguien como del señor Watson.

Si no has escuchado ‘Je te laisserai des mots’ o ‘Love songs for Robots’, no sabrás de lo que te hablo, pero en cuanto se instalen en tu cerebro, no volverás a ser la misma persona. Y también hablo de canciones más oscuras y profundas como ‘Melody Noir’, donde te acompaña de la mano a lo más oscuro de tu ser y te abraza con su música llena de delicadeza.

Si tengo que recomendar un disco, de golpe no sé deciros por donde empezar porque todo es acojonantemente bueno. Recomendaría canciones famosas como ‘The great escape’ que aparece en Grey’s Anatomy, pero yo empezaría dando un repaso a un disco con un comienzo tan íntimo que parece haberte metido de lleno en su mundo interior: Adventures in your own backyard. ‘Ligthhouse’ ya empieza colándose en el rincón más profundo de tu alma y a partir de ahí, pues ya estás jodido amigo.

A veces me eriza tanto el bello que me asusta. Es especial hasta decir basta.

Os dejo una lista de favoritos, aunque es sumamente complicado elegir entre tanta belleza:

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