Hace un año ya escribí en Instagram sobre la terrible evolución de las relaciones humanas en los últimos años. Casi un año después y con alguna que otra experiencia más personal y el conocimiento de algún que otro suceso trágico ajeno, reflexiono sobre lo que yo definiría como ‘mataderos emocionales’.

Tinder mal
By: Jannielyn Ann Bigtas

Estas redes sociales que surgieron hace ya muchos años y que eran la continuación lógica de páginas como Love en Lycos, Meetic, POF, eDarling, etc., surgieron con un fastuoso trabajo detrás a nivel de desarrollo y una clara garantía de éxito. Porque, ¿qué hay más rentable que vender amor? Bueno, vender sexo pero eso está más estandarizado hoy en día, nos guste más o menos.

Bajo la premisa de encontrar ‘el amor de tu vida’ y continuando con esa ensoñación que nos programaron en la sesera desde bien pequeños en la que se idealiza el amor a unos niveles enfermizos, nos venden la idea de que puede que en una app podrás encontrar con un triste juego de ‘sile, nole’- deslizar a derecha o izquierda- el ansiado amor con el que te empujan a  soñar desde que tienes uso de razón.

Se ha plastificado y comercializado el amor como un producto perfecto, sin taras y listo para consumir desde el sofá de tu casa. Y nos lo hemos comido con patatas. Y entramos y pagamos, porque las relaciones humanas se han trasformado tanto y son tan estériles y frías que en el fondo crees en la idea de que algún otro pobre diablo como tú estará ahí, en ese universo del big data, buscando lo mismo. Y lo peor es que puede que así sea, pero el propio canal y contexto ya jode todo de una forma irreversible, porque no suelen hacer que te encuentres con esos, sino con lo opuesto.

¿A qué me refiero? A que las relaciones humanas buenas, no creo que se construyan sobre la base de una relación digital. Creo que es un craso error intentar profundizar y conocer a una persona mediante conversaciones de chat, de Whatsapp y mensajes de audio. Creo que las relaciones reales y buenas, se cimientan en horas y horas de conversaciones delante de un café, un cuadro o de un camino en medio de la montaña. Conocer a una persona realmente implica muchas horas, dedicación y sobre todo, GANAS. Este tipo de apps deconstruyen el contacto social y lo adulteran para el consumo, lo cortan con la peor de las sustancias: las expectativas.

Lamentablemente encontramos a gente aparentemente genial en redes de este tipo, pero que son tan perezosos y tienen tan pocas ganas de NADA que se pasan años metidos en una app cogiendo, usando y tirando a personas desde la tranquilidad de una vida en la que no ponen nada en juego realmente. Luego con borrar, eliminar y bloquear, asunto resuelto. Eso, perdonadme, es lo contrario al amor y a una relación sana y saca lo peor del género humano.

Este tipo de apps son el paraíso para los sociópatas y psicópatas y no hablo desde la ligereza, hablo desde el pleno conocimiento de acuerdo con experiencias propias y experiencias de amigos y conocidos. Hablo de peligro real, tanto por nuestra integridad física como por nuestra integridad mental. Y con esto me dirijo a todo tipo de personas pero en especial a personas sensibles y empáticas, porque he podido sufrir auténticas ‘masacres’ emocionales y ver como las sufren personas a las que quiero mucho. Y creo que hay que dar un manotazo en la mesa y hablar a las claras de cómo funcionan estas apps y el tipo de ‘elementos’ que encontramos en ellas.

Habrá gente estupenda también, no tengo dudas, es la que normalmente como yo, aguanta 3 días a lo sumo y cada vez que entran, empujados por el aburrimiento o las ganas de querer, encuentran las mismas caras familiares que parece que viven en la app y alguna que otra cara nueva.

Estas apps no buscan que encuentres el amor, buscan tener todos los datos posibles sobre ti y usan tus ganas de encontrar el amor, como podrían usar tus ganas de vender una mesa de comedor o tus ganas de ver qué tal le va a tu amigo del colegio. No olvidemos que el verdadero fin es tener tu mail, tus datos, fotos, contactos y sobre todo tu atención.

Y los depredadores emocionales son los grandes aliados de esta mierda de sinsentido y seguramente muchos de los que me leéis, sois las víctimas, como yo lo he sido más de una vez.

Personas razonables, sensibles y con inquietudes, si queréis conocer gente nueva y con vuestras mismas aficiones, moved el culo del sofá y socializar en el mundo real, no en el virtual. Frecuentad lugares en los que podáis encontrar personas como vosotros: museos, cines, teatros, bares, bibliotecas, talleres, clases, etc. Pero por lo que más queráis, NO entréis en un Tinder, Lovoo, Adopta un tío, Badoo, Happn, Bumble, Iner Circle o similares. ¿Es posible conocer gente maja por esas vías? No dudo que no, pero la mayor parte son gente de mierda o enfermos mentales que van a pasarte mucha factura.

Creo que este artículo es el mayor favor que puedo hacer a muchas personas, al menos para que estén advertidos.

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