No, no hablo de ver qué tal te queda la camisa o el vestido. Hablo de desnudarse ante uno mismo y verse realmente. Hablo de ver la crudeza, las cicatrices, las sombras y luces, de aceptar que estamos hechos de un enjambre de momentos, vivencias y decisiones y que no podemos ser perfectos ni hay que pretenderlo.

Dicen que las personas sensibles y empáticas tenemos un gran regalo aunque nos parezca, a momentos, la más pesada de las condenas. Creo que ese regalo solo se hace real y efectivo, cuando somos capaces de aplicar esa empatía con nosotros mismos, con todas las versiones de nosotros que llevamos dentro.

Máscara
Foto by: Alex Iby

En este gran espectáculo de variedades de la vida, en el que vamos cambiando de máscaras, nos cuidamos mucho de que no miren demasiado detrás de ellas y permitir que alguien lo llegue a hacer mínimamente es sin duda la mayor muestra de amor y sensibilidad que otorgamos a alguien.

Lo que nunca nadie nos dijo es que podemos ser un imán de críticas, golpes, de sociópatas que se alimentan de lo que emanas para dejarte en los huesos o lo que es peor, personas que te utilizan de espejo y cuando no les gusta lo que ven te intentan hacer trizas.

Incluso en estos tiempos extraños que nos toca vivir, he apostado por las personas sensibles, generosas y de verdad y he creído firmemente que al final siendo así siempre SE GANA.

No vivimos a medias, no tenemos ni una cuarta parte del miedo que creen que tenemos ni pasamos por la vida de puntillas. Solo golpeamos con la verdad incómoda a los que quieren vivir en un eterno postureo irreal donde la mierda es de otro, los problemas son para los demás y lo que me aburre lo tiro y cojo otra cosa nueva que me entretenga más.

Ya me jodería estar tan vacío…

Estoy escribiendo esto con la intensidad de la Chacona de Bach de fondo y no quiero ponerme DEMASIADO Drama Queen, pero aun con todo el precio que a momentos, uno puede pagar por ser así, tenemos la piel con 3 cm de grosor ante la basura, nos reímos de nosotros mismos a mandíbula batiente y nos resbala mucho más la ofensa y las proyecciones de lo que parece.

Hay que saber jugar en esta liga para tumbarnos y quien es un poco así, sabe de lo que hablo. Muchos artistas y personas que he conocido con enorme talento son así y saben que una cosa es lo que los demás ven y otra lo que llevamos dentro. Pero que debe existir un pacto en silencio que nos haga protegernos entre nosotros, cuando nos reconocemos, que suele ser algo que ocurre a menudo.

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